miércoles, 28 de marzo de 2007

JUAN CARLOS MORALES RODRÍGUEZ


No pretendo que se tomen mis palabras en este prólogo como apologías del corazón engreído de un hermano menor, sino como una valoración ecuánime del mérito poético de Juan Carlos Morales Rodríguez, como el juicio que otro escritor, formula sobre una de las obras de un escritor clásico.
Descubrí que mi hermano era poeta hace ya mucho tiempo. En este libro DE TOROS Y TOREROS Y OTROS POEMAS, hay algunos poemas, que cuando se leen, nos transporta a ese tendido, lleno de bullicio que encierra la fiesta de los toros y a vivir con claridad su entorno. El denominador común son el toro y el torero. Para los que amamos este mundo, tiene un verdadero significado.
Esta riqueza de conocimientos le da al libro un aura de lo que encierra la tauromaquia. Su sorprendente percepción en cada momento nos hace ver todas las circunstancias esenciales.
Obviamente no es un libro de vivencias ya que son vidas de otros en el que Juan Carlos a su manera desarrolla claramente el momento álgido o no de sus vidas, casi siempre con la delicada maestría de hacer sonetos ya que son vidas compendiadas en catorce versos dónde se representa el fenómeno en sí y otra la parte humana de cada torero.
Hoy ampliada esta colección de temas taurinos, descubro cada vez más su afición y su amplio léxico de términos exclusivos taurómacos. Es de admirar el esfuerzo hecho por Juan Carlos en conservar una integral ecuanimidad crítica, ya que prescinde en todo momento al estimar el mérito intrínsico de cada lidiador o cada suerte, para centralizarse en exteriorizarlas y solo detallar las funciones del momento, la destreza que los maestros muestran hacia ellas, dónde deja al lector aficionado justiprecie los valores técnicos o artísticos exponiendo claramente que no existe partidismo.
Hechos estas consideraciones, el lector estará listo para deleitarse a plenitud este repertorio de DE TOROS Y TOREROS Y OTROS POEMAS, considerándola en su neutral valor. Espero que les complazcan tanto como a mí.

LA POESÍA DE JUAN MORALES ROJAS



JUAN MORALES ROJAS nace en Córdoba, ciudad que va a constituir la base y cimiento de toda su andadura poética. Con los ecos del más puro romancero popular el poeta ha sabido mostrar, a través de su poesía y de su labor docente, el entrañable cariño por Córdoba y sus pueblos, por todos los alrededores que circundan sus bastiones geográficos y por las gentes sencillas, que aparecen revestidas de los más geográficos atributos. MORALES ROJAS ha sabido glosar el encanto de las tradiciones populares en vibrantes cantares y en poemillas que rezuman amor, cariño y entusiasmo por lo auténtico.
Córdoba, sus monumentos y ruinas, sus tradiciones y fiestas, sus ferias y romerías, constituyen belleza, clásica en su conjunto, aunque adornado con el efluvio sentimental de una lirica cuajada de bellezas metáforicas.
No podríamos encasillar a JUAN MORALES ROJAS en un determinado grupo poético, aunque ha habido tentativas de encuadrarlo dentro de los generacionistas del 36. Quizás le uniera a ellos la pureza formal de sus poemas, libres de la corriente versolibrista que habia inundado la creación poética del 27 con las secuelas del superrealismo de André Breton.
Quizás también la pureza virginal de su poesía, muy acorde con las consignas de la "Juventud creadora". que constituiría posteriormente el núcleo fundamental de la revista "Garcilaso". Quizás también la temática neopopularista, como fina revivificación del Cancionero y Romancero populares; la preferencia por el paisaje localista transido de profunda emoción espiritual y la abundancia de poemas de marcado tono religioso con resortes o manifestaciones filosóficas o existenciales.
Pese a la concomitancia de estas notas, que encontraremos en los generacionistas del 36 y en JUAN MORALES ROJAS, la obra lírica del autor cordobés sigue unos senderos distintos. El autor de "Silencio de Pueblo y Pinos y otros poemas de vida y esperanza" ha sabido huir de "ismo" y consignas de grupo para moldear una obra propia, autentica y realista. Su estilo literario -artesanía del pensamiento y la palabra- es lúcido, irónico, lleno de trascendente optimismo, de humor suave y elegante, de filósofia vital y cristiana en constante actitud dialéctica.
El poeta recuerda al aticismo de Don Juan Valera, la gracia del gaditano José Maria Pemán y la multiforme variedad temática del santanderino Gerardo Diego.
Su obra es un mosaico multicolor de asuntos cordobeses recreados y vivificados por la magia sedosa de una poesia musical, fluida, rítmica, armoniosa y equilibrida en su métrica para el recitado, con la que el poeta, excelente y consumado rapsoda, ha conseguido éxitos inigualables en numerosos actos acádemicos y populares.
"Rapsodia", "Romancero de Toro y Torero", Campo de Vista Alegre", "Poemas de la Tierra y del Tiempo, y otros cantos de lírica esperanza" y "Rutas líricas de Córdoba"
son algunos de sus libros en verso en los que ha sabido glosar el encanto de las tradiciones populares en vibrantes cantares y en poemillas que rezuman el más entrañable amor y entusiasmo por su tierra natal.
En l.988 apareció su obra "Silencio de Pueblo y Pinos y otros poemas de vida y esperanza", conjunto de poemas compilados la mayoria de ellos a la sombra de los pionares de Cerro Muriano. En ellos refleja, a la manera machadiana, la profunda humanidad del hombre y del poeta ante el espectáculo insuperable de una naturaleza cargada de vivisima emoción y belleza.
Pero la obra de JUAN MORALES ROJAS no termina en el estudio de estas obras. Su libro "Córdoba", de la Editorial Planeta, ha merecido ser traducido al francés, inglés y alemán.
La visión certera y completa de la ciudad de la Mezquita se completa con la magia de su prosa poética. La exaltación de su Córdoba natal alcanza notas diamantinas en las que fluye, cual venero de rica argentería, el más profundo amor por una tierra simpar.
Sus colaboraciones en periódicos y revistas es constante. Numerosos poemas suyos han aparecido incluidos en la "Antología de poemas andaluces" y en la "Antologia de poemas taurinos", de Escelicer.
Ha dado recitales poéticos y conferencias en Madrid y numerosas ciudades españolas. Ha dirigido y realizado teatro clásico, y une a su condición de profesor el de Arte Drámatico Y Declamación.
Al igual que Azorín, JUAN MORALES ROJAS es "un pequeño filósofo" amante de lo minúsculo, sencillo y natural. El primor de las cosas pequeñas atrae poderosamente su atención, recreándonos con bellas composiciones y recuerdos de lo lejano, del tiempo pretérito y de viejos personajes populares que reviven en las páginas del Diario CORDOBA del que fué uno de sus mejores colaboradores.
JUAN MORALES ROJAS, poeta "per se " y lúcidamente apartado de todos los movimientos y corrientes vanguardistas, ha sabido huis de "ismos" para moldear una poesía entrañable, clara, lúcida e intensamente sentida.

Del autor José Mª Ocaña Vergara

Académico

ALEXANDRE DORVAL



Alexandre Dorval, pinta en el aire; plasma en sus lienzos visiones que no sabes nunca si van o vienen, hecho clave para ser un pintor en la gran búsqueda de su realización.
La pintura de Alexandre es desbordante, le ha llevado preferentemente a recorrer otros caminos. Este pintor nacido en Le Mans y con residencia en Paris, ha preferido venir a Córdoba, como él dice: a conocer la auténtica España, pinta, vive intensamente la pintura desde el lienzo y aquí encontró la luz de sus sueños oníricos.
Por eso, frente a la realidad del arte, en nuestros días, en este mundo de dilatados límites y cielos diferentes, hoy, este pintor que está en nuestra tierra, a fuerza de acción y energía construye para un futuro, elaborando su nativo mensaje antes de que desaparezca.
Por su temperamento, Alexandre ha sabido dar a su obra pictórica una interpretación distinta, pero de situaciones vividas en el tiempo. Siempre deja ver una inequívoca impresión de su madurez vital anunciadora de futuros éxitos; descubre lo mejor de su espíritu y una técnica poco común, entre óleo, acuarela y materia mineral, que se adueña de todos aquellos que aman las disciplinas estéticas. Entrega el arte que posee, la personalidad definida en cada una de sus obras; se siente cómodo dentro de las tradiciones abstracto-figurativas del arte que cultiva.
Una vida plena, una vida de claro equilibrio, una vida satisfecha que realiza una obra serena en su ilimitada curiosidad, en la observación científica y en la indagación crédula del misterio. Ello escapa al clima de nuestra época, clima de angustias imaginativas, situadas en una esfera ideal de paz, sabiduría y belleza. La importancia que este pintor concede al color se manifiesta con una sencillez y pureza propia en cada una de sus obras.
Alexandre confiesa que siente pasión por Córdoba y, por ahora, al lado de Melanie en la Corredera, surge su mundo. La función del dibujo no es mero entretenimiento hay que llevarla al plano del arte, planteando éste en síntesis de movimiento, color, luz, recreación de todos esos elementos en una expresión artística en que se vislumbran posibilidades insospechadas en el campo estético.
El conjunto de la obra de Alexandre, deja una impresión de armonía, pero el examen de cada cuadro revela los signos de una lucha intensa y permanente, donde la expresividad está lograda a través de cambios, que sirven para reflejar el movimiento, la exaltación o la tristeza que expresan sus paisajes.
Alexandre, es un pintor poco común, de personalidad definida; posee condiciones sobresalientes en su dilatada carrera impregnada de talento. .
Quieta oscuridad,

que late como silencios de arco iris

en largas lluvias de arena,

que no resurgen ni en la música.

Falsas nubes en escalas

sin estribos y cuevas blancas

con el miedo a ser descubiertas.

Interior secreto de atardeceres,

crepúsculos de mañanas sin noche

cuando intentas ver la realidad,

que no florece ni en las cenizas del fuego.

¡Ahí está el sentimiento dormido

de un mundo que no es abstracto

y la herida es solo un momento!.

Nada queda, sólo un encuentro

en abatidas criptas de piedra

y busca lo concreto de la vida

que azota por un abismo de susurros.

LA ELEGANCIA SOCIAL DEL REGALO


Hoy día, el regalo es una imposición de nuestra sociedad que consideramos necesario en cada una de las distintas facetas que vivimos. Se regala al padre, a la madre, a los enamorados, enlaces nupciales, aniversarios, al colegial, al santo, al cumpleaños, en navidad y el día de reyes y por supuesto el regalo libre que hacemos cuando se nos viene en ganas. Pero en esto existen claras diferencias en cuanto a la forma de ser de las personas, pues nos diferenciamos claramente unos de otros en la manera de hacerlos aparte de los ritos necesarios como borrar el precio porque se considera mal gusto aunque algunos borran el último número, y el envolver en el preciado "papel de regalo" que parece que enaltece la dignidad de este. Están los "Autorregaladores", son los "mira lo que te he comprado(pensando) para mí", y aprovechan estas fechas para comprarse lo que ellos desean, un maletín de herramientas, o un taladrador o el mejor tren eléctrico a su hijo de dos meses y es su mujer la que dirá y porque no me ha regalado un viaje al Caribe. Los "De todo para el hogar", que siempre se dejan caer, con toallas, cuadros, mantas etc., y no piensan que las mujeres en algunos casos son "reinas del hogar" pero que son personas con gustos propios que van más allá de los electrodomésticos. "Los miserables", sabemos perfectamente quienes son y hasta confunden los regalos que iban destinados a "otras" pues sus secretarias omitieron los destinos. Hay quién piensa "¿Regalo? ¿Qué es eso?, son los que nunca recuerdan la fecha de un santo o un aniversario y lo arreglan con un beso, porque el amor "no se mide con dinero" pero con una salvedad no te olvides nunca de la fecha de su cumpleaños que eso si es nuestra obligación. Están los que siempre van en "Sacrosanta misión", en esto algunos confunden el regalo con un mandato; el militante del partido que sea, intentara darnos libros y hasta camisetas alusivas con el color de su ideología política y si es místico, con libros de Sai Baba y cassettes con cantos de ballenas o la meditación trascendental que le ha servido a él para triunfar en su trabajo. Podríamos llamar a los siguientes "los cobradores", estos suelen hacer buenos regalos, pero exigen que se les paguen con la misma moneda, ni un céntimo de menos y casi siempre llevan a su mujer de escaparate para sus amigos, con la archisabida frase "enséñale a tu amiga lo que te he regalado" para observar de cerca la cara de expectación ante tan admirable joya. Los que tienen "mal gusto" son un verdadero problema, estos no tienen ni la más remota idea a la hora de comprar un regalo, lo mismo les da un mantel fosforescente o un Bambi de escayola tamaño natural para el salón sin tener en cuenta las medidas de este y el aguante que deben tener los que soporten tal dádiva. Los "perfectos", son el sueño dorado de todos los que reciben el obsequio, estos son muy difíciles de encontrar, tanto como el monstruo del Lago Ness, siempre con la frase típica, "dime dónde está ese regalo que no tienes y recorreré el mundo para buscarlo" y si no lo encuentra es capaz de entregar su tarjeta de crédito "oro". Los "seguros" son los que no se complican demasiado en variar sus gustos, pues siempre regalan una corbata (no muy acertada muchas veces) o el cartón de tabaco que aunque fumes negro, tienes que estar fumando rubio u ofreciendo porque no te gusta esa marca. Y para terminar se me viene a la cabeza el señor que compró un sello en el estanco y se empeñaba en que el vendedor le borrara el precio porque era para un regalo.

PAZ EN MEDIO DE LA TORMENTA


Hace siglos, los Padres del desierto vivían conducidos por este principio de sabiduría: Fuge, tace, quiesce: "Huye, calla y reposa". Para que el agua del Espíritu que mana dentro de nosotros pueda inundarnos todo lo que tocamos, necesitamos tener una actitud de sosiego, de serenidad y de quietud, en medio del mundo de relaciones y de acontecimientos en los que vivimos. No es fácil, pero es posible. Y es imprescindible. Los grandes regalos que la civilización actual ofrece al hombre entrañan una gran dificultad para vivir. Hay más posibilidades de moverse; existe un diluvio de información; tenemos que soportar un constante asedio de presiones masivas, de estímulos de todo tipo en una sociedad rica, pluralista y libre, nuevas comodidades y objetos de todo tipo, al menos en esta parte del mundo. El uso indiscriminado de estos medios están creando personas al límite del estrés; muy dispersas. Personas nerviosas que viven fuera de sí; superficiales pendientes de la última novedad, de las mejores marcas; que no viven el presente disfrutándolo; evadidas y desarmónicas. Se hacen muchas cosas a la vez... Nos hemos convertido en consumidores, ansiosos y dispuestos a tragarlo todo, aun cuando no necesitemos lo que nos ofrecen... Esta falta de concentración se manifiesta claramente en nuestra dificultad para estar a solas con nosotros mismos atados a la televisión, Internet, sin espacios gratuitos o en su defecto vivimos en un clima de un parloteo vacío que, a veces, es para preocupar. Hemos de ser conscientes de esta situación. Vivir desde lo hondo de nosotros, vivir desde la profundidad, armoniza nuestra personalidad. Así cada pieza de nuestro puzzle interior se va colocando en su sitio y aflorando nuestro rostro original. Viviendo en ella nos relacionamos con las personas desde una actitud de veracidad. Entonces es mi "yo" verdadero quien sale a acoger al otro con quien me relaciono. Luchemos por lograr el sosiego, renunciamos a vivir de una manera deshumanizada concentrándonos en lo que verdaderamente da sentido a nuestra existencia, pero sin olvidar que las cosas existen para que las usemos y no para que ellas nos dominen. Es inevitable que tengamos que soportar las tensiones de la vida, y nos veamos obligados a tolerar tormentas y agitaciones. Lo indispensable es poder saber que nuestra vida interior puede permanecer invariablemente serena a pesar de todo. La paz señala como anda nuestro espíritu. Es su equilibrio, su balance. La única paz que es capaz de lograr esto es sin duda alguna la Paz que Dios otorga al que en Él persevera. Es una Paz que sobrepasa todo entendimiento y ella cuida de nuestro corazón y nuestros pensamientos convirtiéndonos en personas integrales: una vida con propósito y destino. Para conseguir esta paz, debemos perseverar en no inquietarnos, no desmayar y no temer. Estas tres propuestas pueden abrir la prisión de la preocupación y el desaliento. Tal vez el mayor error del hombre moderno, es no comprender que fue diseñado con un aspecto espiritual y otro físico. Al sólo preocuparse, en demasía de saciar sus necesidades físicas, necesarias o ficticias, en algún momento comenzará a sentir el efecto de ese descuido, manifestado en mas de alguna enfermedad de origen psicosomático. Habiendo comprendido esto, podemos hacer mucho, en el campo práctico para mejorar nuestra vida y la de los demás. Tratarnos con mas respeto y afecto soltando las tensiones musculares innecesarias. Lograr un nivel de relajación corporal que mantenga nuestro cuerpo en armonía... Hay que revisar nuestras costumbres en la comida, equilibrar más la acción y el descanso, hacer un pequeño tiempo diario de ejercicio corporal... Conviene no olvidar que muchos de los ruidos y de las tensiones que nos rodean son controlables. Una habitación ordenada, la lectura de un libro, el modo de caminar, tu manera de relacionarte con quienes vives, un tono de música apropiada... Urge, también, encontrar el espacio en soledad que cada uno necesita para crecer, para vivir. Se crece mas estando a solas que con otros. Lo ideal es tener tiempo, a solas, para la reflexión diaria, la oración, y luego desde allí ir al mundo a entregar lo que ganamos en nuestra "hora quieta". De regreso desde el mundo a nuestro pequeño oasis, hemos de verificar lo que hemos aprendido, lo que hemos vivido. Es necesaria una disciplina personal, comunitaria y ambiental. Cada uno ha de encontrar la que más le ayude a conseguir su objetivo final que es re-aprender a vivir como personas. Aventura esencial que va a lograr en nosotros la integración de toda nuestra persona y si así fuera al menos tratemos con una propuesta en serio el poder conseguirlo.

martes, 27 de marzo de 2007

LA COPLA Y LA POLITICA


LA COPLA Y LA POLÍTICA



"Me lo dijeron ayer las lenguas de doble filo", que los políticos comienzan a sacar su mejor imagen con vista a las nuevas elecciones municipales, pasean por la calle y hasta saludan a la gente a su paso, visitan los mercados y los barrios más extremos, pero parecen que lo hacen con "los ojos de misterio y el alma llena de pena". "Toito te lo consiento", político, "menos faltarle a mi mare" que es España. Habrá muchos que llorarán y llorarán, cómo la "Zarzamora", pidiendo el voto a través de mítines que engalanarán como los "abanicos de colores" del "toro enamorao de la luna". Convertirán un acto tan trascendente, como es, el explicar su programa electoral, pensando en "la copla embustera" que dice: "que tó muere con el tiempo" aunque intenten dejarnos "un gusto a menta y canela" y por más "que nos lo dijeron mil veses" en las últimas elecciones y sufrimos "pena, penita, pena" por no haber visto cumplidos todos los objetivos; esperaremos, político, "a tu vera" con "valentía de romance" y no como "la falsa monea" que en estas próximas elecciones, de una vez por todas, no sea de nuevo una "callejuela sin salía"."Ahora me ha tocao a mí" decidir adónde irá mi voto; "miedo tengo miedo" que como, "centinela del amor" por las cosas bien hechas, no llegue a "sentir pena como La Lirio" porque "mira cómo se me pone la piel, cuando te recuerdo..." y veo tantas cosas, que "con los años y la víahan cambiao mi queré".Las elecciones no son para decir "¿A quién le vendo la suerte?¡mañana sale y está premiado!", son algo más serio y que nos competen a todos. Político no seas "un triste afisionao que buscaba la ocasión" sólo para estar ahí y una vez conseguido el puesto poder decir: "¿Te acuerdas de aquella copla que escuchamos aquel día".La copla viene de "copula" que significa unión y es unión lo que se pretende al llegar el resultado de las elecciones, cada uno en su ideología y si alguien te pregunta: "¿por qué tienes ojeras esta tarde?, ¡que sean de trabajo! ¡que sean de honradez! ¡pero que no sean de...Todos tendréis la misma oportunidad el día 27 de Mayo; ninguno podrá decir "agua que no has de beber déjala correr". Será la prueba de fuego para todos, las encuestas se quedarán atrás, aunque hayan adelantado algunos datos, no serán fiables los resultados hasta que no se cuenten los votos reales; ellos proclamarán a unos y no por eso sentir la derrota los otros y sobre todo no decir nunca: " ahora me ha tocao a mí". Ahora nos ha tocado a todos y tenemos que aceptar y no pronunciar jamás " en los carteles han puesto un nombre que no lo quiero mirar" y sobre todo en no "liarme en mardisiones" que somos muy adictos a emplearlas "si las campanas que doblan" no son de nuestro gusto o como "si un remordimiento te amargara el pensamiento". Piensa que "mañana, mañana sale" y si no llevamos "un quince mil comprado en Dª Manolita", "abre puertas y cerrojos" y ayuda a que sea la democracia quien triunfe, que no haya que "poner letreros diciendo me muero, Córdoba por ti"No hay necesidad de hacerse un "tatuaje" para pensar siempre "en el recuerdo del pasado" y "no te mires en el río" especulando que allí estarán las soluciones. "Por mi madre yo te imploro" "escrito con luna blanca" que puedes ser, político, más "que mi vía y más que el aire que respiro" pero pon de tu parte y no me defraudes, que "sin embargo te quiero", pero "que en nardo puede trocarse el clavel de tus mejillas" y no actúes nunca "lo mismo que una lamparita que se fue apagando" ni te vayas "una tarde con rumbo ignorado" solo por el bien de todos, "pon tus sinco sentíos"Decía Machado: hasta que el pueblo las canta, las coplas, coplas no son, y cuando las canta el pueblo ya nadie sabe el autor.


AMAOS Y NO ARMAOS LOS UNOS A LOS OTROS


  1. Desde el principio del mundo, muchas páginas de la historia se han escrito con sangre. El diálogo ha sido el gran ausente desde que la humanidad es considerada como tal. La belicosidad ha sido cotidiana en nuestras vidas. Millones de seres han sido sacrificados en absurdas luchas. Mucho tiempo se ha dedicado a las contiendas bélicas. Las ha habido de todos los gustos, hasta entre hermanos, cambiando el principio de "amaos los unos a los otros" por el "armaos los unos a los otros". Raro es el cementerio en el que no observamos lugares destinados exclusivamente a "muertos en combate". El mundo está, por desgracia, lleno de ellos. Las distintas formas de regir el mundo han causado violentas deflagraciones contra la vida. En lugar de concordia, desatino. ¿Nos queda algo de esperanza en este nuevo siglo para alcanzar la paz en algún rincón del planeta? Nos estrellamos contra la manifestación caótica y turbulenta de fuerzas y poderes, las cuales, por imponerse, someten a millones de seres a los pensamientos dictados por no sé qué oscuros intereses o, incluso, (me da igual) oscuros pensamientos. Tal vez nunca antes, la eterna lucha fue tan desbordante en la historia como hoy. En efecto, parte de la humanidad exporta un modelo de vida asfixiante y un seudo desarrollo absolutamente perverso. Dicen: "El precio del progreso". Pero no todo lo que el hombre llama progreso lo es. Baste decir que muchas de las conquistas de las que se jactan los tecnócratas han redundado en males y sufrimientos a pueblos enteros. Los países del primer mundo, que se ufanan de poseer una cultura y un hiperdesarrollo, no terminan de entender que si les sobra es porque a alguien le falta. ¿Dónde se van a dirigir las grandes masas de desplazados, pobres, sin patria y sin empleo? Haría falta crearles un planeta adicional, porque, en medio del nuestro, cada día tienen menos lugar. Sabemos que la biblioteca de Alejandría reunía un caudal de conocimientos muy superior al de cualquier centro cultural de su tiempo. Principios fundamentales como la "tecnología del vapor", o análisis sobre la tradución e interpretación hubieran adelantado cientos de años nuestra cultura ¿Qué impulsó a la turbamulta a destruir aquella maravilla de la humanidad? El fanatismo de Abu Beker. El príncipe de los muslines afirma: "Si esos tesoros dicen lo mismo que el Corán ¿para qué sirven?, y, si no dicen lo que el Corán, son heréticos y hay que eliminarlos". ¿Qué quiero decir con esto? Que igual que los franceses dicen "cherchez la femme" nosotros hemos de decir "buscad al fanático" que inspira la guerra, sin tener en cuenta vidas ni culturas ni todo aquello que pueda contribuir al desarrollo del ser humano. Olvidamos con temeraria indolencia que este planeta es el hogar de todos, que el ser humano que fue hecho para vivir en comunidad reduce su libertad en aras del Estado para defenderse no para ser ofendido. Una comunidad que abrace a toda persona, sin importar su lugar de procedencia. Una comunidad que discierna sus propios pasos. Capaz de educar la voluntad para cambiar guerra por paz. Esa es la sociedad que hemos de conseguir. Algunos entienden la solidaridad como la moneda que entregó a la ONG de turno, a la mano que se extiende en la calle. En realidad, la solidaridad es la única manera humana de vivir, es la opción de hacerse uno con los sufrimientos, luchas y sueños de todos, especialmente de los marginados por la sociedad. Dar la espalda a estas realidades sólo provoca mayor dolor. Ese daño, antes o después, se volverá en contra nuestra. Optar por la paz es lo humano, lo contrario no sólo es crimen, sino genocidio (no se mata a una raza pero sí a todas las razas). Mientras escribo estas líneas, miles de personas mueren sin asistencia médica, o víctimas de la guerra, de la depravación de algunos, de la avaricia de otros... Es inmoral que menos de un 20% de la humanidad acapare el 80% de los recursos. Son muchos los que levantan escandalizados su voz para denunciar estos abusos pero... ¿cuántos son los que doblan su rodilla en silencio ante el sistema? Cierto que es fácil denunciar y criticar. Cierto que es muy difícil actuar en consecuencia. Pero podemos hacer un cambio. Comencemos con nuestra forma de vida. Controlemos el derroche. Apelemos a la conciencia social. Vayamos del consumismo a la solidaridad. Debemos elegir. O dejar de ser cómplices. Nuestro grado de intervención en los asuntos públicos suele ser cero, como individuos; pero colectivamente nuestras opciones se multiplican. Sin justicia no hay paz. Anhelemos la paz, pero no como la da el mundo; o en palabras de Mario Benedetti, como la proponen "los pacificadores, que cuando apuntan por supuesto tiran a pacificar y a veces hasta pacifican dos pájaros de un tiro. Es claro que siempre hay algún necio que se niega a ser pacificado por la espalda". Pongámonos en marcha, que el día está avanzado y la noche se aproxima.