domingo, 28 de octubre de 2007

CARTA A CORDOBA

QUERIDO AMIGO: Ven Amigo, dame la mano y déjame presentarte a la Ciudad de Córdoba, una señora exquisita, apasionada, sentimental, y como toda mujer de sus años y experiencia, hermosa, interesante, y quizás… un poco controvertida, además de ser Patrimonio de la Humanidad.La Ciudad de Córdoba nació entre valles y campiñas. El Arcángel San Rafael es Custodio, fielmente cuida a la ciudad con fe, celo y esmero. Vive rodeada de valles amigos, cálidos y bellos que brindan a la Dama paz y sosiego; calor, refugio y expansión.
Como toda dama española, la Ciudad de Córdoba es coqueta, femenina, inteligente. Se perfuma con azahares, geranios, jazmines con jardines verdes y floridos, se peina con tomillo y jaras, y a pesar que en algunas ocasiones las aguas frescas de lluvias tardan en bañar su cuerpo, germinan sus entrañas. Le gusta recibir baños de sol para estar siempre morena. Es algo vanidosa, le gusta ver su imagen en la filigrana de la platería, que la rodean e irradian sus reflejos.
Le llaman "callada y sola", aunque en su cara hay risa y calidez, hay colorido y cantos naturales, hay paz y hay brisa. El verde de sus plantas adornadas con variedad de colores son sus favoritos. Se viste de jardines y de patios, se corona con cielos despejados, azules y a veces algo grises, pero siempre límpidos. Por las noches, se cubre con un gran manto de estrellas, se pinta de luna llena y, tímidamente, se sonroja cuando sus enamorados, traviesos, le traen serenatas o le pregonan que "no hay cielo como el de mi Córdoba.
La Ciudad de Córdoba colecciona joyas y tesoros, antigüedades, tradiciones, herencia indiscutible y patrimonio legítimo. Tiene iglesias, callejitas estrechas gastadas por el tiempo, monumentos propios, parques floridos, conventos milenarios, santuarios, placitas risueñas, museos arcaicos, bodegas, librerías y hasta una Sierra natural a la que amorosamente la llaman Morena. Pero como toda dama culta y refinada, acepta el ritmo actual y es amiga del progreso. Compra inventos, técnicas nuevas, chucherias del futuro. Le gusta estar al día con la ciencia. Tiene edificios modernos, hoteles de lujo, avenidas nuevas y amplias, residencias, puentes, escuelas, galerías comerciales... Conserva su nobleza y sus raíces, pero baila al ritmo de este siglo; le gusta usar lo clásico, pero también tiene
minifaldas; bebe whisky escocés y vino de Montilla o de Moriles, té moruno, ron del Caribe, vodka ruso y cerveza; disfruta al son del rondador… baila asimismo rock'nroll y toca la guitarra en el embrujo de una taberna. Sus comidas están entre las más preciadas de la gastronomía española y aunque es tierra de vinos con denominación de origen también permite entrar un buen vino de otras regiones, una paella, y hasta tallarines, hamburguesas y excepcionales mariscos. Tiene muchos restaurantes, pequeños, grandes, tabernas, que juegan con los bares de copas y también con la movida de la noche . Aunque, eso si, algunas farolas no están en el sitio que les corresponden.
La Ciudad de Córdoba es, y siempre fue, una Señora muy fértil y fecunda, una mujer completa que parió miles y miles de hijos propios: hombres y mujeres nobles, dignos, poetas, sabios, ingenuos, pintores, toreros, rebeldes, modestos y orgullosos. Como toda madre siempre se amolda al carácter de sus hijos porque todos son suyos, de su sangre, de su vientre y los quiere, aunque los hermanos algunas veces tarden en reconocerlos y hasta les da Salud a los que no están. Y su instinto maternal es tan profundo, que adoptó en el pasado y sigue recibiendo hijos inmigrantes que llegan a sus puertas buscando paz, pidiendo amor y abrigo.
La Ciudad de Córdoba es una dama sin edad, o quizás, tenga todas las edades. Sin embargo, festeja su cumpleaños en Mayo vistiéndose de gala y amablemente presidiendo la fiesta de colores y alegría que organizan sus hijos, sus parientes, sus amigos. Abre sus puertas, ilumina sus iglesias, corona a la Reina de la Fiesta, baila al compás de las palmas, y es madrina salerosa de la gran fiesta taurina que todos organizan en su honor.
La Ciudad de Córdoba venera respetuosamente a sus abuelos San Acisclo y Santa Victoria y mima a San Álvaro Y a la Virgen de Linares. Reza con todo fervor ante el bello camarín de la
Virgen de la Fuensanta. Ama a todas sus hermanas, aunque quizá tenga algo mas especial con las siete andaluzas. Me siento incapaz, mi buen amigo, de narrar en un papel y en una carta, todo lo que la Ciudad de Córdoba es y todo lo que ofrece. Por eso te pido nuevamente que vengas y que veas, que goces, que sientas y disfrutes de Córdoba…la gran Dama y Señora de ayer, de hoy…de siempre.