miércoles, 27 de abril de 2011

Obituario - Álvaro Morales Rodríguez


Obituario.
Alvaro Morales Rodríguez
Licenciado en Arte Dramático
(13/04/2011)

Ayer, a las 12.00 horas en la capilla del Tanatorio Córdoba, familiares y amigos despidieron a Alvaro Morales Rodríguez, nacido en nuestra ciudad el 30 de octubre de 1953. Creció en el seno de una gran familia cordobesa y su progenitor, Juan Morales Rojas, maestro de escuela y poeta, director del colegio de Nuestra Señora de la Fuensanta, le enseñó los rudimentos esenciales de los números y de las letras. Más tarde hizo el bachiller en la academia Espinar, mas su amor al teatro hizo que estudiase en la Escuela Superior de Arte Dramático de Córdoba, que, por aquel tiempo, dirigía Miguel Salcedo Hierro. Alterna sus expresiones corporales con sus aficiones líricas. Es solista de la tuna del distrito universitario de Córdoba como cantante –cuerda de tenor lírico– de esta agrupación musical, donde llegó a alcanzar un premio nacional en Jaén como mejor solista. De su padre heredó su amor a la poesía y por ello escribió libros poéticos, entre ellos, Sueños grabados (Diputación de Córdoba, 2009); Tentativas del silencio (Colección Patrimonio Literario) y en la actualidad preparaba Galería de amistades , un texto de sonetos dedicados a los amigos con los que, actualmente, se relacionaba. Varios fueron los reconocimientos que recibió. Uno de ellos fue el premio de Montoro-Córdoba, con motivo de la Feria del Olivo. También la peña taurina Larga Cordobesa lo distinguió con otro premio. Su nota más relevante ha sido y son excelentes artículos de opinión, con el lema Ego sum , el último hace unos días en Diario CORDOBA, durante la última década y primera de éste siglo. Alvaro fue persona de una gran vitalidad. Un hombre que “rendía culto a la amistad”, según su inseparable hermano Juan Carlos, con el que compartía su afición por el bel canto y nuestro genuino género lírico. Alvaro, su único hijo, recién llegado del extranjero, donde ha estado trabajando unos meses, se ha encontrado con la muerte de aquél que le inculcó su amor hacia la literatura, el teatro, música y poesía. El sepelio ha reunido a numerosos amigos y sobre todo a sus familiares más íntimos. La muerte nos disminuye, más si cabe cuando, afectivamente se ha estado cerca del fallecido. Descanse en paz, Alvaro.

JOSE CRUZ GUTIERREZ

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