miércoles, 27 de abril de 2011

“MAESE ALVARO MORALES DE CÓRDOBA”

Publicado en Cordobainformacion.com

“MAESE ALVARO MORALES DE CÓRDOBA”
15/04/2011 (21:26)

JOAQUÍN DE HARO MORALES
Un verso de su Poesía titulada “VIDA”, del libro Tentativas de Silencio, nos lo resume:
Entre ese ayer pasado
Y el futuro de un mañana,
Sólo hay un instante
Que es la vida.
Porque, Álvaro fue y quiso ser eso: Vida. Un Tío Grande que infundió Vida. Grande entre los grandes, que sentó Cátedra en el más puro cordobesismo. A Álvaro, hay que recordarlo en Santo Domingo, o en el Santuario de Ntra. Sra. de Linares, cuando junto a su hermano Juan Carlos, nos recordaba el repertorio romero del añorado Ramón Medina. Memorarlo, cuando por esos rincones de nuestra Córdoba Eterna entonaba piezas del más puro lirismo poético. Festejarlo, al revivir los enormes ratos que pasamos en aquel subterráneo ambiente de “Nuestro Distrito”.
Admirarlo, cuando de su garganta brotaban las letras de la insignia napolitana “O sole mío” en aquella plaza de España de Sevilla abarrotada, levantada al unísono, enfervorecida, aplaudiendo esa voz, esa interpretación, en el I Certamen Internacional de Tunas. Regodearse en aquellos solos que tantos grandes premios dieron a la Tuna del Distrito Universitario de Córdoba: Horas de Ronda de Santander, Santo Reino de Jaén… o esa soberbia interpretación que me viene a la memoria de “Serenata a la Mezquita” en el Arco de Cuchilleros de Madrid.
Haber conocido a Álvaro ha supuesto valerse de la amistad de un “Caballero Legionario” de honor, un verdadero cofrade del amor a Córdoba y su casticismo. Un “pasionista” de “Su Tuna”. Pues Álvaro ha sido un Tuno de los grandes, de los que enamoran, de los que se recuerdan. Maese Alvarotti dio al Negro Menester la alegría de una gran voz en una serenata y el abrazo a sus amigos que sólo nosotros comprendemos, cuando de tuna se habla.
Vistió negro jubón y beca de la Tuna del Distrito Universitario de Córdoba, Etea, Veterinaria, Asociación de Antiguos Tunos y Cuarentuna de Córdoba, queriendo el destino que los “penúltimos” en disfrutar de su amistad fueran los Maeses de la Galena Cordobesa, con quien hizo sus últimas salidas. Y ha sido Dios en su grandeza, quien ha tenido a bien llamarlo para que entone desde el cielo las letras que el Maestro Ramón escribiera:
…. Noches de mi ribera, de mi Guadalquivir
…. Ay, Julio quien pudiera, volverlas a vivir.
Joaquín de Haro Morales.
Tuna de Medicina de Córdoba.-

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