miércoles, 27 de abril de 2011

Álvaro Morales se nos fue

Álvaro Morales se nos fue

Isabel Agüera Espejo-Saavedra

Córdoba

Por cortesía a familiares y amigos, he dejado pasar unos días desde que la muerte de Alvaro me sorprendió en el primer café de la mañana. Sinceramente, y como me ha sucedió en ocasiones similares, la noticia me dejo exhausta. No, no era posible –me repetía leyendo y releyendo la esquela que se me agigantaba por instantes–. Y no es que Alvaro fuera un amigo de relaciones y vivencias compartidas. No, creo que solo nos vimos dos o tres veces en actos culturales pero, precisamente ahí radica la emoción que me embarga su recuerdo, su ausencia. Alvaro, valorando, más allá de la realidad, mis obras, artículos, etc. me buscó y encontró, tras la pantalla de este ordenador. Y, mañana tras mañana me saludaba, sin faltar un día, con brevísimas palabras: un email, una presentación, una fotografía… Y si bien es cierto que he llorado su muerte, desde hoy, quiero, mejor, dar gracias a Dios por haberlo “conocido”, por haberme concedido la oportunidad de comprobar, una vez más, que hay gente que al caminar deja huellas que ningún viento puede borrar. Por eso, querido Alvaro, estés dónde estés, seguirás mandándome tus escuetas y amables palabras y por eso, y para todos los que te han conocido, quiero, desde estas líneas, pedir un minuto de silencio para ti, quiero dedicarte lo mejor que sé pensar en estos momentos. Tú no has dejado un espacio vacío, tú, como una estrella fugaz, has cruzado en el universo y nos has deslumbrado en unos instantes de fervor casi divino.