miércoles, 18 de abril de 2007

CERRO MURIANO




Cerro Muriano es naturaleza dónde se originan y encuentras parajes de impresionante belleza. Han de perdurar durante siglos, si es que el hombre no emprende contra ellos algún poder que los lleve a su destrucción. Nos hacen recordar a todos que, más que ninguna otra cosa, son estas obras las que identifican inequívocamente su extenso poder de auto generarse.
Cerro Muriano es, sin duda, uno de esos enclaves, tan cerca de la ciudad, dónde el ecosistema nos transporta a ese planeta verde que sin duda constituye una de las muchas señas de su identidad.
Guiémonos por el entorno; emprendamos un viaje imaginario para conocer las maravillas que allí se encuentran. Si abrimos nuestra mente podremos observar que, sin haber intervenido la mano del hombre, su paisaje, podría considerarse como una de las maravillas del mundo.
Pero acerquémonos más. Averigüemos detalles interesantes.
Ya estamos en Cerro Muriano, ya vemos sus montañas, sus desfiladeros, su impresionante magnitud. Todo destaca sobre el horizonte, dejándonos aturdidos. ¡Todo es naturaleza!
Las montañas, absolutamente todas, tienen casi la misma alineación: bien orientadas con total exactitud. ¿No es verdad? Personalmente prefiero pensar que se formaron así; porque era la forma más segura de conseguir que de este modo, fueran uniformes y que éstas serían perfectamente armónicas .
Han pasado muchos siglos hasta nuestros días; la humanidad todavía no ha realizado nada semejante. Del mismo Napoleón, podríamos citar parafraseándolo sus conocidas palabras "Desde lo alto de estas montañas, muchos siglos nos contemplan".
Se desborda la vegetación, sus variadas especies exhiben las copas de sus árboles majestuosas, elementos que cubren a su serranía y ofrecen un panorama frondoso y verdeante.
Nuestro viaje nos lleva ahora a tierras pantanosas; aunque el Guadanuño es obra de los hombres, su enclave es realmente agradable. ¿Ha sido construido por este?, ¡debe ser protegida por el propio hombre!.
Nuestro viaje saltará ahora en el tiempo, pero en compensación no recorreremos apenas distancia. Desde Las Malagueñas dónde empezamos a otear Cerro Muriano hasta la estación de Obejo, el visitante podrá satisfacer sus deseos gastronómicos. Los Pinares, buenas carnes asadas; un alto en el kiosco de Frasco; comprar la prensa, camino del bar Parada, espera de los ciudadanos que necesitan tomar el autobús (¡en menos de media hora hace su recorrido hasta Córdoba!). Deleitarnos en el bar de Bruno, (antes bar H) dónde su amabilidad y la de sus hijos nos estimularán a volver.
Si necesitásemos comprar algunas provisiones para hacer un perol, existen distintos supermercados siendo el pionero el de León... y si es por la mañana hacer una parada obligatoria en el bar X, no sin antes visitar la churrería que se encuentra a pocos metros y deleitarnos con un buen café y churros. Los que deseen adquirir algún boleto para algún juego no dejen de visitar “El Casinillo”.
El Hogar del Pensionista aunque destinado a la tercera edad, nos da la oportunidad de contar con el buen trato de Fernando y su hijo... y jugar alguna partida de dominó con personas agradables que hacen del local su segunda casa... y mil cosas más.
Tras ver las buenas instalaciones alrededor del campo de fútbol, que se han ido enseñoreando en gran manera y tras deleitarnos en sus paseos, visitar el bar Butano que bien merece una parada.
El Museo del Cobre es digno de visita; si puedes acompañado por Rafael, sólo él sabe cuanto trabajo se realizó para que se pusiera dicho museo. No olvidéis de regreso comprar patatas fritas hechas por él y sus hermanas ¡son una autentica satisfacción!.
El Ayuntamiento dio nombre a algunas de sus calles con personas vivas o muertas y es curioso ir por el Pasaje Cabanillas y saludarlo diariamente, también a la recordada Silveria Loaisa.
Dignas de mención son sus fiestas de Julio en pleno tumulto de veraneantes y multitud personas que se desplazan a disfrutar.

Cerro Muriano es una maravilla, a menos de 20 kilómetros de la ciudad. No necesita mitificación. Es por si sólo capaz de vencer al tiempo. Nos recuerda cuánta grandeza somos capaces de ver, dejemos de lado nuestras disputas y coordinemos nuestras energías realizando una visita de vez en cuando para saber, de verdad, lo que tenemos a nuestro lado.