lunes, 2 de abril de 2007

OCIO VIRTUAL




Una pregunta que solemos hacer los padres en consultas a profesores y psicólogos, y que conlleva una preocupación, es si la televisión, los videojuegos y el ordenador, son nocivos y si provocan adicción en nuestros hijos, esto ha generado una controversia sobre si estas máquinas son perjudiciales o no.
Para hacernos una idea de lo que esto representa, la industria de la informática, según el informe Gardner, la cantidad que se emplea en las compras de videojuegos, es dos veces superior a la gastada en todos los casinos de juego de Nevada. Superó en similar cantidad a lo gastado por la industria del cine norteamericano, rebasó con creces al importe de las entradas –vía digital- en basquetbol, fútbol y béisbol americano. Todo esto destacando que los videojuegos han desplazado –según las audiencias - a la televisión. La empresa Mecano ha reducido su plantilla despues de tantos años... Esto se debe a que el chico ante un televisor adopta una postura pasiva mientras en los videojuegos, participa de una forma activa y en la interactividad del sistema, el jugador es él y puede tomar decisiones hasta el final.
Pero existe la polémica; muchos piensan, si solo son juegos para divertir al niño, ya que gran parte de ellos están saturados de violencia, pudiendo encontrar guerras entre galaxias, monstruos o distintos ámbitos de competición (full-contac, taekwondo, kárate)...
Del otro lado hay quienes afirman que en la concentración del niño en el juego y su deseo de ganar, pasa inadvertida la violencia y lo importante es la trama del videojuego. Es evidente que existe una preocupación latente entre los padres ya que por el poco tiempo transcurrido, no sabremos de sus “efectos secundarios”. ¿Cuales serán?. ¿Estos juegos los acercaran al camino de drogas, alcohol, o absentismo escolar?.
Muchos investigadores no han hallado confirmación de ello, como tampoco evidencias en el sentido de que generen en nuestros hijos, un proceder diferente por la violencia de algunos videojuegos, por el contrario indagaciones, dicen que han aumentado el grado de socialización de ellos y una actividad familiar mejor. Educadores afirman que estos juegos tienen un gran valor pedagógico, promoviendo en ellos una creatividad y un pensamiento lógico, además de favorecer habilidades que nunca podrían haber encontrado. Un dato importante, es el pensar la amplia gama de aplicaciones que tienen los ordenadores en el área de la enseñanza entre los jóvenes, se demuestra que a través de su aprendizaje en su PC., se les ofrece una inmensa información de materias y que el mismo joven, es el que le pone limite cuando el lo considera suficiente, favoreciendo la fantasía, motivaciones y sobre todo su inquietud por la investigación. También es importante señalar la gran adaptabilidad de los ordenadores en niños con problemas en el aprendizaje, y que presenten un déficit en la forma de hablar o dificultad de atención, obteniendo grandes beneficios a la hora de trabajar en el ordenador.
Quiero decir que todo va en función del uso que se haga de ellos y de la orientación que tanto profesores, como padres sepamos enfocarles, pero no a nuestro gusto ya que en muchas ocasiones estos aparatos nos sirven para encubrir inquietudes familiares, y enviamos a nuestros hijos a jugar con la consola o a ver la televisión, sin cerciorarnos de que programas ve, y es en la televisión, este aparato que se ha hecho necesario en nuestras casas, que tiene que estar encendido siempre (aunque no haya nadie), un gran foco de violencia, mala educación y series de otros países que nos han traído a nuestra sociedad, la parte más frívola, más grosera que basta encenderlo para ver incluso en programas nacionales, la cantidad de improperios que suelen decir los “presentadores” de turno. Ahí, ¡si debemos tener un máximo cuidado!, ya no hay horas para niños y si las hay son pocas y mezcladas con programas de mayores contando las veces que han sido infieles y una gran cantidad de temas que más vale que se los cuenten a la almohada y no al resto de la nación, pensando que si los juegos o los programas son buenos o malos, siempre hay que tener en cuenta la condición humana que es única e insustituible.