lunes, 26 de marzo de 2007

A DONDE VAMOS


Cuando apenas hemos entrado en el nuevo siglo, este se ha manifestado con
hechos que agriamente marcarán la historia.

Durante los últimos siglos se conocieron y agotaron medios que la
naturaleza proporcionó. El progreso es así. ¡No! Faltan medios porque no se
tomaron las debidas precauciones.


Las reservas están entrando en la UCI. Todo se encamina a una perfección,
(Internet, móviles, televisión etc. ) pero ¿me pregunto?, ¿siempre sólo para
unos sectores que por vivir en las naciones adecuadas cuentan con ese
privilegio?


Cuantas naciones no disponen y pienso que jamás dispondrán de estos medios
sofisticados. Creo que nunca podrán soportar al salto cualitativo de la Edad
del Metal, a la época post-atómica.


Hay productos que en muchos países ya no son artículos de lujo, sino nos los
han hecho imprescindibles. La otra cara nos ofrece la absoluta penuria. Hay
campañas contra el hambre y por el contrario desechamos objetos con poco
uso. Sin embargo en muchos sitios del mundo, infinidad de personas
sucumbirán sin saber que esa mercadería ha existido.


¡Ironía de la vida! Mientras más avanzadas están las naciones, aumenta el
desempleo, la inmigración, la pobreza, la destrucción del ecosistema, las
guerras.


En muchas ocasiones los políticos se preocupan en demasía sólo por el índice
de las encuestas. Por arraigarse en el poder. No quiero decir con esto que
abandonen tácitamente sus obligaciones, pero desde luego han olvidado que
"más vale prevenir que curar".


Vivimos en países de políticos con "imágenes" irreprochables. Tienen unos
relaciones públicas para que hagan más agradable la presencia del gobernante
de turno, pero ¿y cuando surgen ante nosotros esos niños desnutridos,
harapientos y condenados a sufrir enfermedades irreversibles en poco tiempo?


Hay políticos que ayudados por sus profesores de arte dramático, saben
hablar poniendo exaltación en cada momento. Manipulan la tristeza que
enfervoriza a las masas ¿Y después que?


Hoy día los estadistas no nacen sino que son propuestos desde las bases de
sus partidos. En función, es verdad de sus méritos, pero influyendo mucho
la "apariencia" para inclinar más el voto.


Por supuesto esto genera una cadena interminable en cada puesto social,
(presidentes, ministros, directores etc.)


La cultura pasa por momentos de seguidores sin más; se venden novelas
anunciadas en televisión como detergentes; se sobre-valoran los deportes
como el fútbol, pagando monstruosas cantidades a personas que, además, dicen
disfrutan con su trabajo, sin tener la idiosincrasia del lugar. Otra vez
poder y dinero se hermanan para oprimir a los pueblos. La religión molesta
se olvida a quienes la fundaron y sus mensajes.


En muchas ocasiones, hablar claro, representa un "handicap" y no obtenemos
la tranquilidad necesaria. Optamos por recortar, dulcificar o depurar
nuestras expresiones con el fin de engañarnos utilizando formulas que nos
hacen sentir de forma más placentera. Nos hemos acostumbrado a poner el
continente por el contenido puesto que nos permite manipular la realidad. Es
costumbre decir, "me he fumado dos paquetes". Si bebemos, "me he bebido dos
botellas". "Si conducimos, tres horas". "Ese, gana millones".


Todo en esta vida es relativo. La tolerancia la confundimos

con el conformismo y el conformismo nos lleva a la

complicidad.

El calificar algo confuso no es ni más ni menos que una

dificultad. ¿Truco? explicar una serie de temas que

entendemos como ilusiones para eludir problemas que en

muchos casos nos afectan. Realmente el problema es que

mezclamos el método y el desconcierto. Es el "límite del caos".

(Steve Wolfram dixit).

Cuando lanzamos estos mensajes llenos de complejidad,

ahorramos una cantidad de información que creemos no

necesaria para entender lo que realmente queremos

decir aunque los oyentes lancen suspiros o palabras

exclamatorias, dándose cuenta de la barbaridad. A su

vez no deja de ser una autocensura provocada por el miedo a

enfrentarnos realmente con el problema y llamar,

"pan al pan y vino al vino".

Aquí es dónde entra en juego la manipulación de las ideas a través del
lenguaje.


Nuestra cultura superior, los estereotipos manejados hasta la saciedad, los
códigos lingüísticos reinstituidos a través de los monstruos mediáticos
obligan, aplastan, anulan la mente de los humanos sin apreciar nunca los
fracasos ("No pasarán, pasaron; "Por el cambio", ¡sería el de la moneda! Que
honestidad la de W. Churchill "Sólo os prometo sangre, sudor y lágrimas")


Cada vez somos mas (individuos) cada vez somos menos (personas).