jueves, 22 de marzo de 2007

ÉXTASIS






Tengo un elogio bucólico que contarle,
a ese hueco de éxtasis que tiene tu fiereza.


Los pétalos egregios de un delirio,
que alcancen a embarcar uno por uno;
regueros de alianzas que te inclinen
hacia el corazón del atlas licencioso.


Sin astillas, prendidas en tus carnes
de ese relámpago que te apena en el silencio.


Quiero cimientos titánicos,
que hagan rebrotar tu fulgente esplendor
sin el relente escarlata de esta hora.
Ningún veloz y austral tornado
te haga fluctuar en tu amargura.

Yo, amada, indagaré,
en los núcleos de mi trasnochado desván,
unas gotas de lágrimas en el rocío
para que esta y otras primaveras,
tu flor y tú,
subsistáis perennemente en mi sensatez.

Y si retornara el momento que desune
o el entretiempo longevo decayera,
atesora los hojas secas que aún archivas
en ese libro eterno y extinguido
de tu historia ingenua, marchitada.