lunes, 26 de marzo de 2007

EL PICARO


El Renacimiento hispánico, tuvo sus circunstancias históricas concretas:
Coexistían tres culturas: árabe, judía y cristiana. Erasmo de Rotterdam,
humanista ideológico, con sus críticas y mofas del Papado prepararon el
ambiente para el protestantismo. Pero, se mantuvo adicto a la ortodoxia
católica y enemigo de Lutero. Con Carlos I se dio un contrasentido: España
en lo político y militar fue una nación poderosa, pero en lo económico, muy
pobre. El oro terminaba en las bolsas alemanas e italianas de las deudas de
las guerras; el hambre y las epidemias pronto llegarían a Castilla. Se
desarrolla la burguesía. El Feudalismo se desmorona, empieza el
Renacimiento.


Así surgió la novela picaresca. El protagonista narra su vida, hijo de
padres sin honra, abandona su hogar por pobreza, sirve a diversos amos como
criado, lo que le permitirá conocer, hechos íntimos de sus dueños. Sus males
son, los de una sociedad de codicia y avaricia, sobre todo en las capas más
bajas de la sociedad. Para que sea pícaro, debe ser ladrón inducido por
hambre, usando tretas ingeniosas para ello, cuando parece que ha logrado
éxito en sus planes, sucede una desventura: suerte y desgracia se alternan,
suele contraer matrimonio sin honra, el mundo que le rodea lo acorrala y
condena a permanecer esclavo de sus limitaciones, pues aspira a subir en la
escala social, y no logra salir de su estado miserable. Un ejemplo es el
Lazarillo de Tormes, cuyo protagonista tiene que aprender a sobrevivir con
engaños, necesita un amo; aquí aparece el ciego que lo introduce en el
camino de la picardía y le enseña a valerse por si mismo y que debido a la
discapacidad de este, se aprovecha de comer, beber, lleva a su amo por
tortuosos caminos, aunque el ciego es el amo más hábil de todos, recibe
venganza por parte del pícaro.


El clérigo es el segundo amo. Pasa más hambre que con el ciego ya
que, mientras el clérigo come a placer, el pícaro se muere de hambre. Es
inocente y crédulo (cree en Lázaro). El escudero es el tercer amo, tan pobre
como el Lazarillo, pero con ropas más señoriales y una manera de andar por
la vida que le hace parecer más rico. No tiene nada para comer, le pide
comida al pícaro de la que le queda. Cuando aparecen las deudas busca una
excusa para conseguir dinero y escapa dejándolo solo.


¿La actitud del pícaro es falsa modestia, sincera o irónica? Creo que el
pícaro es sincero; ya que se trata de un caso frecuente en aquellos tiempos.
A pesar de alguno de sus personajes ¿son obras anticlericales?. Algunos
dudan de la sinceridad religiosa del autor, hay quienes creen que pudo ser
un judío converso que hostiga a los cristianos de su tiempo, hay que pensar
que los conversos de la época eran marginados sociales y de allí su
desencanto con los clérigos. El pícaro cree en la existencia de Dios como
muestra la frase: "En el cual el día de hoy vivo y resido a servicio de
Dios y de Vuestra Merced". Pero su actitud hacia la jerarquía eclesiástica
es ácida. Luis Vives, proclamó:" Es contra religión burlarse el hombre con
las cosas sagradas, o tomar los dichos de la Sagrada Escritura y servirse de
ellos en cuentos o fábulas fingidas o dichos maledicientes, que es como
derramar cieno en la medicina que os había de dar salud", por lo tanto, si
los erasmistas españoles pensaban esto, el autor del Lazarillo no podía
serlo, ya que utilizaba para su "fábula fingida" las creencias religiosas.
En la sociedad actual el simpático pícaro de la antigüedad ha sufrido una
perversa mutación, al igual que sus amos, el traje de escudero es sustituido
por un ostentoso coche, el sentido de dignidad ha sido reemplazado por un
manto de hipocresía que hace que las personas valoren mas el "tener que el
ser", donde vivir de apariencias justifica las expectativas como rodearse de
amigos mejor relacionados, acceder a algún ascenso en el trabajo... o
simplemente conseguir la adulación de aquellos que solo les conocen
superficialmente. La importancia del "que dirán" se hace patente siempre. No
son los pícaros del Siglo de Oro, aquellos, al menos, sólo de esa manera
podían sobrevivir, sus estudios, no les permitían otra salida. Nuestro
pícaro actual es un individuo sin escrúpulos, no tiene vergüenza, ni ningún
tipo de moral, son los famosos "sepulcros blanqueados" que Jesús denunció.