lunes, 26 de marzo de 2007

ESCRIBIR POR ENCARGO


Escribir por encargo es una forma de complacer y satisfacer la demanda. Si
se escribe sobre novelas del Oeste, es porque se percibe que el público
tiene en ese momento una especial predilección por ese tipo de lecturas.


Este tipo de prácticas limita no sólo al autor sino que también al lector,
en el sentido que los primeros al empeñarse en escribir para satisfacer una
inclinación puntal del mercado, coarta voluntariamente su capacidad
creativa, impidiendo así que el público pueda tener acceso a elegir en la
diversidad.


Pensando también que publicar es caro, constituyendo un obstáculo para
muchos noveles escritores, estos tienen que enfrentarse además con un
rotundo no, de parte de la editorial, pues sus escritos no son comerciales
de momento.

Como una consecuencia se publican en nuestro medio muchas "novelas" donde
solo se ofrecen páginas y palabras, sin entregar contenido, amparadas por
una editorial empeñada en que se vendan. Esto me hace pensar en cuanta
mediocridad hay, porque no fueron publicadas atendiendo a su calidad y
originalidad, sino como dije antes, solo por un marketing mal entendido,
fiel a las inexorables leyes del omnipresente mercado.

El público merece, al momento de buscar una buena lectura, encontrarse con
la mayor variedad de alternativas posibles, por lo que deberían ser muchos
más los que publiquen, sin tener que pertenecer forzosamente a grupos, que
aún siendo muy respetables y respetados, limitan el acceso a muchos
escritores independientes que constituyen un aporte importante en la
construcción de nuestra cultura.

Otro tanto ocurre cuando se convocan concursos literarios, se presentan
cientos de ejemplares de lo que se pida en el concurso, ¡solo hay un premio,
quizá uno o dos, la pregunta que surge, es obvia. ¿Y estos son solo los
buenos, los publicables?. ¿Cuantas veces hemos caminado como zombies por
este amplio mundo de la literatura cargando con el rechazo en las espaldas?

¿Es verdaderamente libre el arte, o sigue los dictados de la moda?

Alguien con el gusanillo de la creatividad metido en las venas, sufre, pena
y muere por sacar del interior su creación y no queda en paz hasta que "ha
parido", al igual que las mujeres que sufren para traer a la vida un ser,
pasando por el dolor, pero después hay alegría, por lo mismo creo que toda
creación artística hay que sentirla y sentir la necesidad de hacerla. Una
obra encumbra a un autor y ya todo lo que haga es al menos comercial y
vendible.

Pero ¿quién decide lo que es arte o no es? ¿Un jurado? ¿El jefe artístico de
una editorial? ¿o lo es también el publico que es al fin y al cabo quién lo
compra, lo lee, lo disfruta?

¿Y cómo el publico puede discernir de alguna manera lo que prefiere, si
está influenciado por una bien montada campaña publicitaria en los medios de
comunicación, anunciando las obras más vendidas del año como si de vender
electrodomésticos se tratara (con todo respeto)?

El público no es un rebaño que se lleva de un lado para otro.

Aprendemos a amar al fútbol, los toros, la televisión y creo que no es
acertada la palabra amar sino acostumbrarnos a lo que se nos ofrece.

Pero ahora hablamos de imposiciones dentro del arte, no a todos nos puede
gustar un cuadro abstracto, lo mismo que una obra literaria del más puro
vanguardismo. El libro de los gustos está en blanco y hay que respetarlo
como código deontologico entre las personas. Una cosa es el avance con el
que estoy totalmente de acuerdo y otra es hacernos comulgar con ruedas de
molino, creando un papanatismo entre las personas que antes se llamó
alienación. No podemos acercarnos a una obra artística con un criterio
consumista, sería asesinarlo en función de unos intereses creados por
empresas que poco o nada les importa la divulgación del arte, sino que van
tras la conquista de un mercado, cada vez mas permeable y cada vez menos
independiente.