lunes, 26 de marzo de 2007

LA RIMA EN LA POESIA

La palabra comenzó siendo música, como sonidos orales, guturales... Sonidos
al, fin y al cabo. Con el correr del tiempo se afianzó y estructuró la
lengua. Siendo siempre, desde su inicios, el pilar creador, constructor,
innovador y fundamental del lenguaje, la poesía. De hecho la poesía tenía en
ocasiones un sentido pragmático puesto que se realizaba la rima para retener
mejor en la memoria una serie de mensajes, desde códigos de Derecho hasta
las reglas del dominó. Pero la poesía era música hablada, poseía un ritmo,
una música, una entonación, una métrica. Estoy hablando de las
construcciones poéticas clásicas. Donde, nítida y explícitamente, de una
manera sencilla y fácil, podíamos percibir la naturaleza musical de la
poesía, sus orígenes y su inextricable esencia.
Con el correr del tiempo, los exploradores e investigadores poéticas, los
poetas y la misma vida, derivaron la poesía, haciéndola aún más rica,
madura, evolucionada... con el uso del verso libre. No obstante, por
supuesto, nunca olvidando esa esencia musical en la poesía. En el verso
libre existe unos sonidos, un ritmo, unas cadencias, una música... sólo que
más trabajados, más complejos, más evolucionados. Ocurre, hoy día, que
muchos poetas descuidan este aspecto. De tal forma que pretenden escribir
verso libre sin haber, tan siquiera, redactado en su vida un soneto.
La poesía no existiría sin los andamios musicales internos que la sostienen
y dan vida. Yo pienso, usando el paralelismo con la música, que las estrofas
conformadas atendiendo a su rima y métrica, son como la Música Clásica.
Mientras que aquellos poemas expresados en verso libre, son auténtico Jazz.
No puedo concebir ningún músico de Jazz que antes no haya explorado y
experimentado con la Música Clásica. Resumen: En poesía es imprescindible
aprender a andar con explícitas rimas y métricas. Con el paso del tiempo,
podrás correr desaforadamente con el verso libre.
: Ésta es mi humilde y poética opinión. Conste que procuro jamás hablar de
algo que no haya reflexionado o sentido o experimentado o llevado a la
acción en mis propias carnes. El verso libre cuenta con una larga tradición
en la poesía española. Si bien es cierto que deberíamos primero definir en
qué consiste el verso libre, y no es que no se haya intentado, el problema
es la cantidad de definiciones e indefiniciones: " el verso libre es por
esencia libre", dice Isabel Paraíso en el seguramente mejor análisis sobre
dicho tipo de verso: " El verso Libre hispánico" y añade: " el análisis es
muy difícil ( por carecer de un canon comparativo fijo) y la generalización
imposible ( por corresponder cada poema a diferente estado anímico y no
poderse hallar denominador común para el cúmulo de poemas resultante) "
Bien, pues es verdad, sólo que no toda la verdad. Hay viejos antecedentes de
versos libres; siempre ha existido en nuestra lírica poesía amétrica e,
incluso, hay quien los busca en la influencia, supuesta, de la poesía
clásica griega y latina, especialmente en le hexámetro clásico y sus
imitaciones posteriores. Pero respecto al arranque del moderno verso libre
existe un acuerdo generalizado en situarlo a finales del Romanticismo en que
se inicia el abandono, en muchos casos, de la métrica estricta: rima y las
estructuras estróficas. La influencia de la poesía de Walt Whitman y los
simbolistas franceses ( Laforgue, Kahn, Moréas, Verhaeren), desarrollaron
las primitivas libertades de nuestros románticos y a finales del siglo XIX,
algunos poetas españoles ensayan, con mayor o menor éxito las nuevas
tendencias. Hubo que esperar el final del la Primera Guerra Mundial,
para que el verso libre se impusiera plenamente en nuestra literatura, y
mucho del éxito hay que atribuírselo a Juan Ramón Jiménez, que publico en
1917 " Diario de un poeta recién casado".
La esencia del verso libre es que se atiende independientemente de la
rima. Que ésta se produzca o no es un hecho anecdótico, de la misma forma
que cuando se busca una puesta de sol lo que importa es ella misma y no como
se colorean las hojas de diversos tipos de árboles o los cristales de las
casas. La rima es fenómeno fonético aunque responda a un cauce semántico,
pero es rima porque es intencional. No constituye en si mismo un fenómeno
poético, véase: lejía el herrero, lava la señora, lava el caballero, etc.
(fundamentos de Retórica de K. Spang) Por lo tanto, insisto, solo es rima
cuando es intencional. Mas si uno intenta crear un poema a través del ritmo
puede hallarse, casualmente, sin desdoro y sin merito, ante una rima
consonante o asonante. Insisto "ni quito, ni pongo rey pero ayudo a mi
señor". O lo que es lo mismo, contribuyo no como rima sino como música a la
construcción del poema. Rafael de Balbín para comprender lo que digo. Los
análisis de este autor sobre la poesía del siglo XX demuestran
palpablemente, aunque con mayor profundidad la teoría que apunto. Otro de
los estudios de Rafael de Balbín, y tengamos siempre en cuenta el hecho
fónico del verso, es el análisis de la disfunción cuantitativa que existe
entre rima y sílaba. La rima puede producirse con sólo una parte de la
última sílaba, con una sílaba completa y parte de la anterior, o con dos
sílabas completas y parte de la anterior. Estas tres posibilidades, están en
función de los acentos finales. Y la pregunta es obvia, ¿qué importancia
tiene esa división? Pues depende de los versos que compongan la estrofa: si
se mezclan oxítonos con proparoxítonos, es evidente que fonéticamente unos
tendrán mayor cantidad de rima que otros. Y los efectos que esto puede
producir en el oído dependen de la combinación, naturalmente. O sea, que
dependen, en última instancia, del genio del poeta. Pero es conveniente que
se tenga en cuenta, especialmente si no se es un genio

Hoy se confunde el verso libre con la lírica desbordada. Ezra Pound, el
mejor exponente de este género en lengua inglesa, aseguró que el verso libre
"es el menos libre de todos los versos", aduciendo al alto grado de
dificultad que supone el dominio clásico, para evitarlo en cualquiera de sus
formas.

1 comentario:

iIabel Agüera dijo...

Precioso artículo éste. Me gusta especialmente por sentirme totalmente identificada con cada palabra del autor que tan bellamente comenta qué es poesía.
Creo que nunca lo leí más claro ni lo oí más sencillo.
Enhorabuena por este blog, en gemneral y, por este artículo en particular.
Siempre he creído que lo especial no está tanto en temas, palabras, etc. como en el alma, y es por eso que sin conocerte, Álvaro, estoy segura de que la tuya tiene sensibilidad que se proyecta y llega transformando en sublime cuanto tocas. Felciidades. Isabel Agüera